La gente no se puede creer que esto haya ocurrido, no sabe ni cómo ni por qué... Pero si lo analizamos no es tan sorprendente, más bien algo que se veía venir y a lo que hace tiempo que vamos haciendo oídos sordos...
Pero yo sí tengo una idea de por qué ha ocurrido. Este chico llamado Sergi Xavier se parece mucho a algunos de los alumnos que habrá nacido en 1986 o por ahí y habrá cursado la ESO. ¿Valores morales? Ni los tiene ni los conoce. ¿Arrepentimiento, culpa? Ante las consecuencias de su chulería responde con más chulería. Falla el autocontrol, no ha conocido ningún tipo de autoridad, cree que si pudo con su abuela podrá luego con todos y sobre todo es ignorante por su falta de preparación ya que no sabe que en los trenes hay cámaras y que para desmentir que es racista sale en la tele lanzando baladronadas y amenazando con dar leches a los cámaras.
Y los cámaras lo han grabado, han vendido esas imágenes, han cobrado la publicidad que salía después de su cara y los políticos que las han visto, ante el peligro de la pérdida de votos, lo han acabado utilizando como cabeza de turco. Prisión preventiva por dar dos bofetadas y una patada que no causa ninguna lesión. Lo nunca visto.
Hartos estamos de ver este tipo de noticias y más salvajes que ocurren todos los días en colegios e institutos. Sin mentar al asesino de Sandra Palo, menor de edad y que acaba de salir en libertad... Muy pronto estos “niñitos” cumplirán la mayoría de edad y perderán su impunidad legal. Veremos lo que ocurre...
Por cierto, están los que dicen que el otro chico que había en el vagón tenía que haberse lanzado a defender a la chica o incluso otros que lo imputarían por "omisión del deber de socorro"... O sea, que si no te juegas la vida contra alguien que no sabes si irá armado, has faltado a tu deber de socorro. Capaces son de llegar a condenar a un hombre por eso, aunque el deber de socorro se supone que existe cuando la víctima está desamparada, no cuando la reyerta se está produciendo. Porque a uno de esos héroes valientes que defienden a mujeres lo mataron ayer de un golpe en la cabeza. Salía de la facultad tranquilamente. Y por cierto, parece que no es la primera vez que pasa. Aunque estas muertes importan menos a los medios de comunicación. Diez minutos se han tirado en el telediario hoy con el episodio de la chica del tren, cinco segundos para decir que a uno lo mataron en Valencia por defender a una joven a la que estaban pegando. Por cierto que el asesino del chico valenciano está "en libertad con cargos". La prisión preventiva, ya se ha visto antes, es para cosas más graves...Un poco de sentido común, por favor...

De acuerdo en todo, Zhara.
A mí me obsesiona una cuestión que quiero añadir a tu comentario, y es el tratamiento de la información que realizan los medios de comunicación. Sin faltar al deber primero de comunicar -que es el comodín al que todos se agarran cuando se les ataca- pienso que los medios no saben o no quieren dosificar o configurar la información que ofrecen de acuerdo a un criterio ético y práctico apropiado. Tú mencionas los 10 minutos para el agresor frente a los 5 segundos del asesinado, y por ahí van "mis tiros".
El show del degenerado éste se viene repitiendo día tras día, en todas las cadenas de televisión. Algunas, como la inefable A-3, lo disponen a modo de "rulo sin fin", mientras a voz-en-off comentan esto y lo otro con una actitud que bien podría confundirse con apatía, frialdad o frivolidad y no con la imparcialidad y seriedad que se les supone a los informadores profesionales.
¿Cuál es el efecto que esto produce? ¿Hay que ser sociólogo o psicólogo para entender que para muchas mentes -demasiadas- este video es una invitación a la violencia, a la emulación y a la superación de aquello que ven ahí?
Lo vemos igualmente con el terrorismo: la cuota de pantalla diaria que consigue esta gentuza supera los límites de la decencia, del sentido común, del pragmatismo mismo; parece que dispongan de una sección fija en cada cadena de televisión, para más inri pagada por la gente que no quiere verlos ni en pintura.
En cambio a los héroes anónimos, como el estudiante asesinado que mencionas, apenas se les destaca: todo parece estar al revés (¿contraprestación de una era de bienestar económico?).
Soy consciente de que ante lo evidente siempre tiendo a simplificar y es que, sinceramente, pienso que este caso tendría una solución fácil, asequible, en tres pasos simples, si cada cual ejerciera su función debidamente:
1) Condena ejemplarizante: la ley ofrece infinitos grados de condena para un mismo delito; que sea el juez quien, partiendo del mínimo legislado, eleve la condena al grado adecuado, en vez de esconderse cobarde y sistemáticamente tras los tecnicismos legales más endebles, como en el caso que nos ocupa.
2) Desestimación sistemática y rápida de todos los recursos presentados por la defensa del agresor: cuando la culpabilidad es tan evidente, todos los jueces, a todos los niveles, deben estar de acuerdo en hacer que la condena se cumpla rápida y eficazmente. Si no lo están es que algo falla; sin duda debería auditarse el trabajo de tales jueces (y no se trataría de una conspiración fascistoide de los poderes contra el indefenso ciudadano, recordemos que no hablamos de una anciana enferma sino de un hijo de p*ta que debe ser tratado en consecuencia).
3) Difusión intensiva -esta vez sí- de la sentencia condenatoria en todos los medios de comunicación: eso sí que interesa que se vea claramente. Que se vea una y otra vez cómo le meten en la cárcel. Que los aspirantes a violentos sepan a qué se enfrentan; yo creo que muchos desistirían.
Tal vez el problema de fondo radique precisamente en que la falta de valores a la que te referías no sea tanto patrimonio de la generación de la E.S.O. o la de los nacidos en los 80 como algo más generalizado y extendido que alcanza a los medios de comunicación, a la política, a los estamentos. Algo que viene de mucho más atrás, tal vez de una mentalidad democrática mal entendida y mal aplicada, tal vez de un exceso de confianza en el disfrute de unas flamantes libertades jamás asimiladas con madurez en treinta años de ensayo y error.
hola Zara!!estoy de acuerdo contigo ,pero no creo que la raiz del problema sea exactamente la educación secundaria.Está suficientemente claro que uno de los motivos de este suceso es la carencia de educación por parte del joven,pero son varios los factores que influyen en el desarroyo educativo de las personas: primordialmente es el que te transmite tu familia,que es personalmente el pilar fundamental sobre el que se asienta la formación elemental para el trato con la sociedad,y si esto falla dificilmante se podra conseguir que individuos como el que protagonizo tan triste suceso tomen conciencia de la gravedad de sus acciones.